José Mondéjar "Batalla de Segóbriga", técnica mixta, 1991

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“José Mondéjar es un clásico porque, a solas con su corazón, con su paleta y con su soledad, sabe pintarnos el mundo de primera mano y con el trazo atenazador –y sobrecogedor de la más sabia y angélica de todas las inocencias: la del artista que tiene la gracia mágica –e incluso dolorosa– de convertir en velocísimo y maduro arte cuanto toca. Patinir, pintando “Las tentaciones de San Antonio”, también fue un artista mágico y amargo y solitario”. – Camilo José Cela (Prólogo del catálogo para la Exposición de Mondéjar en la Galería Latina de Palma de Mallorca, 1981).

Nacido en Madrid en 1938, José Mondéjar se crio en Palma de Mallorca, donde estudio Bellas Artes desde temprana edad. En el año 1952, por ser el alumno más aventajado de la escuela, se le concedió el honor de realizar una Exposición colectiva.
Gran amigo de Camilo José Cela; llevó una vida itinerante por Europa y España.
En 1987 tuvo que realizar varios encargos importantes a los que se convirtieron en Mecenas del Artista. Fueron dos adineradas familias de Mallorca: Rigo y Cabot.
A la vuelta de la primera de las exposiciones (Ibiza), en la Galería Rembrandt de Palma conoce a la Pintora Pilar “Cartujo”, y con el fin de asistir exponiendo al “Salón de Otoño de El Corte Inglés” de Madrid, viajan juntos en 1990. y se detienen en las ruinas Romanas de Segóbriga en Saelices (Cuenca).
Visitan el Pueblo ¡y se compran un ruinoso caserón¡ lo restauran, embarcan un trainer con sus muebles, cuadros etc. y allí se quedan a vivir.
Es en este contexto donde el artista, con su mirada única, crearía esta obra de arte.
Respecto a su famosa y espléndida base cromática que el artista gusta de denominar como “colores alquímicos”, son de secreta factura.
Él mismo los elabora a partir de pigmentos italianos y griegos para sus fastuosos rojos, magentas y azules –especialmente los denominados turquesa. Prominente importancia concede el maestro a un pigmento blanco –adquirido en cierta parte de Alemania– que es según sus palabras “aglutinante de todo color”.
Las témperas, colorantes, acuarelas, acrílicos, “colores alquímicos” propios, todos con garantía de luz y color, son los colores usados por el artista, muy a menudo utilizados tras dorar y platear el soporte sobre el que trabaja, para lograr efectos de veladuras y homogeneidad coloristas.

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