O/L Retrato de Dama, Adolf Ulrik Wertmüller (1751-1811) (atribuido)

"Retrato de Dama", óleo sobre lienzo, atribuido a Adolf Ulrik Wertmüller (1751-1811)

Retrato de una dama de la nobleza francesa. Luce un rico vestido de volantes de color gris, cuyos matices atornasolados recrea el pintor con pinceladas ágiles y empastadas. La amplia pamela, prenda propia de las damas nobles de la época, se impone sobre la peluca empolvada. La mujer sostiene una carta en su mano izquierda en la que se puede leer, entre otras palabras “à Gournay”. Como en el resto de Europa, el retrato se convirtió en el siglo XIX en el género protagonista por excelencia de la pintura, como consecuencia de las nuevas estructuras sociales que se implantaron en el mundo occidental a lo largo de esta centuria, encarnando la expresión máxima de la transformación del gusto y la mentalidad de la nueva clientela, surgida entre la nobleza y la alta burguesía adinerada, que tomaría las riendas de la historia en este periodo. Mientras los círculos oficiales dieron preponderancia a otros géneros artísticos, como la pintura de historia, y el incipiente coleccionismo alentó la profusión de los cuadros de costumbres, el retrato acaparó la demanda de pintura destinada al ámbito más privado, como reflejo del valor de lo individual en la nueva sociedad. Este género encarna la presencia permanente de la imagen de sus protagonistas, para su disfrute reservado en la intimidad de un estudio, al calor cotidiano de un gabinete familiar o presidiendo los salones principales de la casa.

Nacido y formado en Suecia, Adolf Ulrik se trasladó a Francia, donde llegó a formar parte de la Real Academia de Pintura y Escultura de 1784, tras lo cual consiguió exponer en el Salón Oficial. Gozó de gran fama en vida, por lo que incluso llegó a pintar a Maria Antonieta. Viajante insaciable, visitó España (1790) y Estados Unidos (1794), donde trabajó como retratista y produjo uno de los primeros desnudos exhibidos públicamente.

Este autor afinaría su estilo en las décadas siguientes para adaptarlo al gusto Neoclásico, afinando aún más la pincelada, haciendo más uso del dibujo.

Cuenta con el marco original de la época estilo Carlos X.

En estos momentos continuamos estudiando la pieza.

 

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86 x 67 cm / 97 x 80 x 5'5 cm

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